La política salarial alemana: La no Europa

El discurso económico dominante está plagado de lugares comunes, con un marcado perfil ideológico, que se presentan como verdades incontrovertibles, respaldadas por la lógica y la evidencia empírica.

Uno de esos lugares comunes es el que sostiene que el aumento de los costes laborales unitarios nominales (CLUn) registrados en la economía española desde que se creó la zona euro hasta el crack financiero explica la pérdida de competitividad externa, los desequilibrios en la balanza comercial, el continuo crecimiento de la deuda externa y, como colofón de todo ello, la crisis económica. El contrapunto de esos excesos se encuentra en la virtuosa Alemania, austera por tradición y por convicción, donde los CLUn han seguido una senda de moderación.

La política salarial alemana

Trabajo, empleo y salarios: La cuña ideológica del poder

El termino “mercado de trabajo” da nombre a muchas asignaturas en las facultades de ciencias económicas y a muchos libros, académicos y de divulgación. Su utilización se sostiene en una mezcla de tradición y de sentido común. Pero, como sucede a menudo en la economía, el lenguaje, lejos de ser una herramienta neutra, aséptica o inocua, contiene un relato, caso siempre al servicio de los que detentan posiciones de privilegio. Sigue leyendo

Aumentar los salarios y democratizar las relaciones laborales es bueno para las empresas

La economía dominante ha colonizado el debate sobre el papel de los salarios en la configuración de la oferta, como si sólo fuera posible una mirada, la suya. La secuencia propuesta según este relato es bien conocida. La moderación de los costes laborales es necesaria para que las empresas mejoren sus márgenes y de esta manera estén en condiciones de activar y consolidar el proceso inversor; esa moderación es asimismo imprescindible para fortalecer la competitividad en los mercados globales. Sigue leyendo

Devaluación salarial y estrategia exportadora en la economía española

Las políticas de ajuste salarial se han justificado y aplicado con el objetivo de hacer a la economía española (y a las economías periféricas, en general) más competitiva. Con ellas se trataba de corregir a la baja la evolución alcista de los costes laborales unitarios (CLU), cuyo crecimiento en los años previos a la crisis –según el planteamiento del mainstream- estaría en el origen del continuo aumento del déficit de la balanza comercial. Este desequilibrio habría propiciado un desbordante aumento de la deuda externa, finalmente insostenible, que culminó en el crack financiero. Sigue leyendo

Más confusión. Política salarial igual a política de rentas

“La hora del pacto salarial”. De este modo titulaba El País, uno de sus editoriales del 6 de marzo. Ya en el texto se hace referencia a la política salarial y a la de rentas, como si ambos términos fueran intercambiables, como si significaran lo mismo.

Esta confusión es un clásico y desde hace muchos años está presente, tanto en los medios de comunicación como en el discurso político. Antes y ahora, cuando los agentes sociales –sindicatos y patronales- suscriben un acuerdo en materia salarial se desliza el mensaje de que dicho acuerdo representa la materialización de la política de rentas. Se traslada, igualmente, la idea de que los intereses de las partes convergen en una suerte de pacto social sustentado en la negociación, donde de alguna manera todos ceden y todos ganan.

La hora del pacto salarial

Salarios, poder y democracia

¿La economía española puede competir en salarios en la economía global? ¿debe hacerlo? Además del mantra de la austeridad y de la disciplina salarial, se escuchan voces que, apelando a la necesidad de ganar en competitividad, comparan las retribuciones de nuestros trabajadores con las que reciben los de los denominados capitalismos periféricos; algunos empresarios se han convertido en la “punta de lanza” de un planteamiento que no sólo pretende trasladar el mensaje de que los salarios de aquí son demasiado altos (a pesar de la regresión que han experimentado durante los últimos años) sino que el espejo donde debemos mirarnos es China, por poner un ejemplo muy citado y alabado. Sigue leyendo

Las mentiras de las políticas de represión salarial

El diagrama ilustra con claridad el relato dominante que justifica la represión salarial y la desregulación del mercado de trabajo. Estas políticas tendrían un efecto positivo sobre los costes de las empresas, reduciéndolos. De esta manera, los precios se ajustarían y la inversión se dinamizaría; lo primero, fortalecería la competitividad, y lo segundo, aumentaría la productividad. La consecuencia de todo ello sería la intensificación del crecimiento, lo que tiraría del empleo. Finalmente, también crecerían los salarios, que podrían acompañar las mejoras de la productividad. No obstante, la reproducción de este círculo virtuoso depende de que se mantenga la moderación salarial y las instituciones laborales favorezcan los ajustes empresariales. Sigue leyendo

Todo sigue igual…la fractura social avanza

Acaba de ver la luz la Encuesta de Población Activa (EPA), publicada por el Instituto Nacional de Estadística. Centraré mi comentario en los datos relativos al salarios bruto mensual del empleo principal y su evolución entre 2010 y 2015, años en los que se han aplicado con más rigor las políticas de devaluación interna (represión salarial) y estabilidad presupuestaria (reducción del gasto público social y productivo y aumento de la presión fiscal sobre las clases populares).

epa-salarios