Otra visión de la crisis; otra política económica

Los salarios crean un mercado para las empresas que producen bienes de consumo y para las que fabrican bienes intermedios y de capital destinados a las firmas que atienden la demanda final, reforzando de esta manera su efecto multiplicador. Asimismo, la dinamización de la demanda, al despejar y mejorar las expectativas de evolución de los mercados, estimulan las inversiones productivas, las cuales dependen de los beneficios esperados, de la demanda futura, en definitiva.

A partir de este sencillo razonamiento podemos encontrar una de las causas fundamentales de la actual crisis económica: el estancamiento salarial y el aumento de la desigualdad, tanto en los países del centro como en los de la periferia.

Durante las últimas décadas los salarios se habrían descolgado del curso seguido por la productividad del trabajo, cuyo crecimiento también se ralentizó, provocando que su participación en la renta nacional se redujera en la mayor parte de los países comunitarios; a cambio, los beneficios y las rentas del capital ganaron en relevancia. Sigue leyendo