Cambio, capitalismo y centralidad

El objeto de las líneas que siguen es reflexionar sobre dos aspectos, en mi opinión decisivos, a la hora de enfrentar la salida a la crisis económica.

El primero de estos asuntos, por lo general omitido o ignorado, se refiere a las profundas transformaciones, diría que sistémicas, experimentadas por los capitalismos europeos. Por decirlo con claridad: los capitalismos que surgen de la crisis (que, por cierto, estamos muy lejos de haber superado) son, en aspectos sustantivos, distintos de los que la provocaron. Sigue leyendo

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Un nuevo capitalismo, más oligárquico y autoritario

La gestión que se está haciendo de la crisis económica dentro de la Unión Económica y Monetaria está creando las condiciones, sino las ha creado ya, para un viraje sustancial en la configuración sistémica de los capitalismos europeos; viraje que se inició mucho antes de la implosión financiera, al menos desde que se impuso por doquier la doctrina neoliberal, a partir de la década de los ochenta del pasado siglo, pero que ha sido en los últimos años cuando ha alcanzado más entidad y visibilidad.

El protagonismo de la troika –bajo esta denominación se reúnen tres instituciones de carácter intergubernamental, la Comisión Europea, El Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional- que ha impuesto sus políticas a gobiernos, parlamentos y ciudadanía, y la centralidad adquirida por Alemania, que ha hecho valer e imponer sus intereses y los de sus aliados, trasladándolos a las instancias comunitarias, constituyen dos elementos esenciales de un proceso de mayor amplitud, calado y trascendencia que está propiciando una transformación estructural de los equilibrios, los consensos y las relaciones de poder. Sigue leyendo

Un capitalismo agresivo y a la deriva

El capitalismo se degrada y nos degrada. La crisis económica está propiciando una muy importante reconfiguración de los mercados, los grupos económicos y los tejidos empresariales en la dirección de un reforzamiento de las tendencias oligopólicas y oligárquicas. Un poder cada vez más concentrado que no sólo cuenta con más capacidad para influir en las políticas públicas, sino que, asimismo, ha dado el (a)salto definitivo a la política y a la ocupación de los espacios públicos. Igualmente, en lo que concierne a la sostenibilidad de los procesos económicos el panorama no ha dejado de empeorar. Con el pretexto de las políticas de “austeridad” y de la necesidad de restablecer el crecimiento, la problemática medioambiental ha quedado, simplemente, fuera de la agenda de los gobiernos (si es que alguna vez estuvo dentro). Resulta evidente, asimismo, que la masiva destrucción de puestos de trabajo y la precarización de muchos de ellos, junto al hundimiento de las políticas públicas, supone una carga adicional sobre las mujeres, una verdadera involución que refuerza los roles asistenciales y subalternos y que deja en la cuneta derechos y conquistas que creíamos consolidados. Sigue leyendo