La Europa que duele

(Texto escrito en colaboración con Lucía Vicent)

Con frecuencia, cuando se hace referencia al término actores centrales en la gestión de la crisis económica se piensa, con razón, en la troika y en los gobiernos europeos del centro y norte de Europa; se invoca asimismo a Alemania y a los países situados bajo su órbita de influencia. Y no hay duda de que todos ellos, sobre todo el gobierno alemán, han asumido un destacado papel en el desarrollo de la crisis (también en la configuración institucional de la UEM)

Pero ese cuadro queda claramente incompleto si omitimos o ignoramos los actores que han tenido –en las últimas décadas y ahora más todavía, en algunos casos de manera más o menos velada, y en otros ocupando abiertamente los espacios políticos- una indiscutible centralidad; o, expresado de otra manera, han disfrutado de un gran poder para hacer valer e imponer sus intereses. Se trata de bancos, grandes fortunas, gestores de fondos y corporaciones, apoyados en importantes plataformas mediáticas, grupos de presión y “think-tanks”, todo ello en abierta complicidad con la elite política. Ellos están determinando los objetivos, las prioridades de la política económica y, en suma, la hoja de ruta a seguir. Sigue leyendo

La Europa de las grandes divergencias

Principio sacrosanto de la economía convencional: La globalización es un juego de suma positiva donde todos ganan y los mayores beneficios los cosechan los países más rezagadas… siempre que se comprometan sin vacilar con la liberalización de los mercados y la apertura de sus economías. En esas condiciones, los “pobres” convergerán hacia el nivel de los “ricos”.

Con más razón, todavía, si nos referimos a la Unión Europea (UE), donde, a diferencia de otros proyectos de integración regional, se habrían diseñado políticas y levantado instituciones con el propósito de redistribuir recursos hacia las economías más débiles. Así, a las “virtudes” del mercado habría que añadir la existencia de una voluntad política comprometida con la convergencia, voluntad que a menudo se ha presentado como el santo y seña del proyecto comunitario, nuestra más preciada identidad. Sigue leyendo