Lo que importa a la gente

Se ha convertido en un hábito –muy saludable, por cierto- criticar la desigualdad. Entre los críticos se encuentran instituciones tan conservadoras como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). No hace mucho éstas y otras entidades de similar perfil, y muchos economistas de la corriente dominante, sostenían que la desigualdad era el combustible que aseguraba un adecuado funcionamiento de las economías; estimulaba el ahorro,  favorecía la inversión y, al mismo tiempo, proporcionaba los estímulos necesarios para el aumento de la productividad. Por increíble que pueda parecer, estos principios forman parte de la enseñanza de la economía en muchas universidades. Sigue leyendo

Crecimiento y desempleo. Más falacias

“El secreto del empleo reside en el crecimiento”. No discutiré esta afirmación, lugar común de muchos economistas, si bien estoy convencido de que puede debe ser discutida. Me centraré ahora en una variante de esa misma afirmación: “El crecimiento económico crea suficiente empleo”.

Supongamos que, en efecto, existe una asociación –que, ¡atención!, no es lo mismo que una causalidad-  entre crecimiento y empleo, pero ¿es suficiente como para reducir la tasa de desempleo? Para aclararnos, tengamos en cuenta que este indicador recoge a las personas que pierden su puesto de trabajo y están inscritos en las oficinas de ocupación y todos aquellos que ofrecen su capacidad de trabajo, por ejemplo, los jóvenes que cada año entran en el “mercado laboral”.

Crecimiento y desempleo. Más falacias (blog web)

 

La “buena noticia” del empleo

La buena noticia es que la última entrega de la Encuesta de Población Activa (EPA), correspondiente al tercer trimestre del año en curso, revela que se ha generado empleo neto (diferencia entre puestos de trabajo creados y destruidos) y que, al mismo tiempo, se ha reducido el nivel de desempleo.

Estos son algunos de los datos aportados por la EPA. Con respecto al segundo trimestre, la población ocupada ha aumentado en 151000 personas,  274000 en los últimos doce meses; la tasa de empleo se sitúa en el 45,44%, cuatro décimas más que en el segundo trimestre y ocho más que los registros alcanzados en el último año. También el número de trabajadores desocupados se ha reducido; en 195200 personas este trimestre y en 515700 si se toma como referencia el tercero del año anterior, lo que supone que la tasa de desempleo ha transitado desde el 25,65% en ese momento hasta el 23,67%. Sigue leyendo

El desempleo, los árboles y el bosque

Evolución del empleo y del desempleo. La economía está en el “buen camino” y “los esfuerzos realizados han merecido la pena”, que diría Rajoy, con su proverbial precisión y claridad.

Alcemos la mirada más allá de los vaivenes de la coyuntura. Seamos conscientes de que el crecimiento económico no resuelve el desafío del empleo; ni el anémico que ahora tenemos, ni el tibio que se pronostica para los próximos años… ni el que registraron las economías comunitarias en periodos más prósperos. El capitalismo realmente existente no crea suficientes puestos de trabajo; mucho menos el “nuevo” capitalismo que emerge de la crisis, no sólo más endeble e inestable, sino también más oligárquico y antidemocrático.

Estaría bien reconocer, en ese debate estratégico que tanto necesitamos las izquierdas, que el empleo hace tiempo que dejó de ser un camino para salir de la pobreza. Antes del crack financiero ya proliferaban, en el Norte y en el Sur, contratos y salarios indecentes. Y ahora, con la crisis y con la celebrada e inexistente postcrisis, no se contempla otro escenario, pues “lo importante es trabajar” (cantinela tarareada a diestra y siniestra; ¡ver hemeroteca!).

En fin, los políticos se enredan y nos enredan debatiendo los últimos datos de desempleo, cuando más de una cuarta parte de la población en edad de trabajar no encuentra un puesto de trabajo, cuando ese porcentaje se duplica entre los jóvenes, cuando los salarios se han hundido y cuando aumenta sin cesar la desigualdad y la pobreza, todo ello en proporciones desconocidas. ¡Hasta cuándo vamos a tolerar tanta degradación y cinismo!