Europa. Algunas cuestiones de enfoque para un debate necesario

El debate sobre Europa, la actual y la futura, está abierto. La Comisión Europea, los responsables políticos franceses y alemanes, importantes think tanks y economistas de renombre han puesto sobre la mesa diferentes propuestas encaminadas a reformar y reforzar la arquitectura institucional con que nació el euro.

Nadie niega la necesidad, incluso la urgencia, de este debate. Las diferencias, diría que sustanciales, aparecen cuando se da el paso siguiente: ¿Cuáles son las claves para encararlo? Por supuesto, esta pregunta, formulada de manera tan abierta, necesita mucho más espacio que el disponible es esta modesta reflexión. No obstante, a pesar de su generalidad, estoy convencido de su pertinencia y de la necesidad de poner negro sobre blanco las diferentes visiones que existen al repecto. Sigue leyendo

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¿Más Europa? No, otra Europa

Texto escrito con Lucía Vicent

Buena parte del debate suscitado en Europa se ha orientado hacia el necesario (re)diseño de las instituciones que gobiernan la zona euro con el objeto de subsanar las carencias con que surgió la moneda única, como si dichas carencias dieran cuenta por sí solas de la crisis económica en la Unión Europea y como si completar y mejorar la operativa institucional que rige el espacio monetario asegurase una salida de la crisis. Nada más lejos de la realidad.

Una precisión con respecto a los actores que determinan la hoja de ruta para salir de la crisis y refundar el proyecto europeo. Con frecuencia, cuando se hace referencia a estos actores se piensa, con razón, en la troika y en los gobiernos europeos del centro y norte de Europa; se invoca asimismo a Alemania y a los países situados bajo su órbita de influencia. Y no hay duda de que todos ellos, sobre todo el gobierno alemán, han jugado y juegan un papel central. Pero ese cuadro queda claramente incompleto, e invita a la confusión, si omitimos o ignoramos los actores que han disfrutado de un gran poder para hacer valer e imponer sus intereses. Se trata de los grandes bancos y fortunas, los gestores de fondos y las grandes corporaciones, apoyados en importantes plataformas mediáticas, grupos de presión y “think-tanks”, y todo ello en abierta complicidad con la elite política. Sigue leyendo