¡Lo público, malo, y lo privado, bueno! Más allá de Volkswagen

Se ha convertido en un lugar común reivindicar las esencias de la iniciativa privada -transparencia, eficiencia y esfuerzo- frente a los males endémicos e incorregibles del sector público –rutina, opacidad y despilfarro-. El diagnóstico “oficial” sobre las causas de la crisis, culpabilizando de la misma al sector público, y el planteamiento de que su superación pasa por meter la tijera con decisión sobre el gasto de las administraciones públicas han alimentado y han dado cobertura a este antagonismo. Por si esto fuera poco, la interminable sucesión de episodios de corrupción ha reforzado la sensación de que una parte importante de la clase política, en connivencia con empresarios desaprensivos, se ha entregado al saqueo de las arcas públicas. Sigue leyendo