Un capitalismo agresivo y a la deriva

El capitalismo se degrada y nos degrada. La crisis económica está propiciando una muy importante reconfiguración de los mercados, los grupos económicos y los tejidos empresariales en la dirección de un reforzamiento de las tendencias oligopólicas y oligárquicas. Un poder cada vez más concentrado que no sólo cuenta con más capacidad para influir en las políticas públicas, sino que, asimismo, ha dado el (a)salto definitivo a la política y a la ocupación de los espacios públicos. Igualmente, en lo que concierne a la sostenibilidad de los procesos económicos el panorama no ha dejado de empeorar. Con el pretexto de las políticas de “austeridad” y de la necesidad de restablecer el crecimiento, la problemática medioambiental ha quedado, simplemente, fuera de la agenda de los gobiernos (si es que alguna vez estuvo dentro). Resulta evidente, asimismo, que la masiva destrucción de puestos de trabajo y la precarización de muchos de ellos, junto al hundimiento de las políticas públicas, supone una carga adicional sobre las mujeres, una verdadera involución que refuerza los roles asistenciales y subalternos y que deja en la cuneta derechos y conquistas que creíamos consolidados. Sigue leyendo