Justo al revés de lo que nos cuentan

Uno de los axiomas más celebrados y aireados de la economía convencional: el crecimiento de los salarios o su mantenimiento en un nivel elevado erosiona las capacidades de crecimiento de las economías, pues repercute negativamente sobre los beneficios de las empresas. La contracción o el insuficiente aumento de los márgenes empresariales debilitan la tasa de inversión, lo que incide negativamente sobre la productividad, todo lo cual se traduce finalmente en menos empleo y salarios más bajos. Sigue leyendo